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Riesgo y mareas negras

El diario El País publica hoy un reportaje sobre un estudio realizado en la Universidad Carlos III según el cual las medidas tomadas por los gobiernos para reducir los riesgos de mareas negras son insuficientes siete años después de haber ocurrido la catástrofe del Prestige.

Voluntarios del Prestige

La valoración de un riesgo viene dada por la fórmula:

R=P.V.E

Donde R es el riesgo.
P es la peligrosidad o probablidiad de ocurrencia del riesgo. Como media, en los últimos años en Galicia está produciéndose un naufragio cada diez años (tiempo de retorno de 10 años). Los valores de este parámetro oscilan entre 0 y 4 (0=nula, 1=baja, 2=moderada, 3=alta y 4=catastrófica). Para Galicia este valor se va incrementando a medida que nos acercamos al tiempo de retorno y ya andamos por los valores 2-3.
V es la vulnerabilidad o grado de los daños producidos por la catástrofe. Su valor oscila entre 0 y 1 (tanto por uno de los daños, donde 1 sería la pérdida total). La existencia de medidas para paliar y afrontar los daños pueden reducir este parámetro.
E es la exposición de las personas, bienes y ecosistemas potencialmente afectados.
Para reducir los riesgos hay que actuar sobre cada uno de los parámetros P, V y E. Lo ideal sería lograr el valor cero para alguno de ellos.
Podríamos actuar sobre la probabilidad de ocurrencia mediante barcos modernos y con doble casco, así como un mejor control del tráfico de buques durante los temporales invernales, o también con la dotación de recursos para el salvamento en el mar y creación de puertos de abrigo.
Podríamos actuar sobre la vulnerabilidad aplicando medidas de mitigación de los daños mediante planes de emergencia y medios para afrontar los naufragios.
Podemos actuar sobre la exposición mediante medidas de protección de las personas, los bienes y los ecosistemas que pueden verse afectados por el riesgo.
Parece ser que poco o nada se ha realizado por los diversos gobiernos durante estos últimos siete años. Faltan tres para cumplirse el presagio de uno por década. Esperemos que esta vez no se cumplan las estadísticas.

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