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Células artificiales: síntesis de la vida.

La teoría de Oparin y los experimentos de Miller demostraron que las condiciones ambientales en los primitivos océano y atmósfera terrestre permitían la síntesis de moléculas orgánicas precursoras de la vida.

La hipótesis del origen de la vida a partir de estas moléculas, entre las cuales se formaron los nucleótidos capaces de autoduplicarse para permitir la reproducción, no era capaz de demostrar como se formaron a partir de aquel caldo orgánico las primeras células.


Se planteó la idea de los coacervados y la teoría de la endosimbiosis seriada de Margulis concibió la complejidad celular como una simbiosis de partículas vitales en la célula eucariota.


Muchos centros de investigación están intentando reproducir en el laboratorio la transformación que teóricamente tuvo lugar en los orígenes de la vida para agrupar y convertir en células vivas a las moléculas orgánicas acumuladas en el océano primitivo.
Surge así la idea de las células artificiales o células químicas que han permitido lograr interesantes resultados, como por ejemplo una especie de glóbulos rojos (los humanos carecen de núcleo) que además de oxígeno pueden transportar otras substancias interesantes. Este tipo de experiencias está siendo investigada por la NASA utilizando un polímero para fabricar un sucedáneo de membrana plasmática. Sin embargo estos polimerosomas (nombre que reciben las células artificiales así fabricadas) no cumplen las características de la vida. No son organismos vivos. No tienen núcleo ni capacidad de reproducirse.
La capacidad reproductiva de los seres vivos está asociada al material genético constituido por el ADN (también ARN en las bacterias) que es una larga cadena formada por la unión de cuatro posibles nucleótidos. Se ha estudiado la estructura y secuenciación de estas moléculas de la vida en organismos simples, e incluso CRAIG VENTER ha logrado descifrar el código genético de la especie humana.
Recientemente el propio CRAIG VENTER ha logrado dar el siguiente paso: fabricar un código genético artificial de una bacteria e introducirlo en otra. La prensa se ha hecho eco del exitoso resultado publicado en la revista SCIENCE y a la nueva bacteria sintética la han llamado Micoplasma mycoides.
Bien, ya tenemos membranas sintéticas y genoma sintético; pero esto no lo podemos considerar aún síntesis de vida ya que retirar el material genético de una célula para introducir el de otra es una experiencia desarrollada hace algunos años. Es uno de los mecanismos para la clonación. Se trata de una simple modificación de un ser vivo mediante el transplante de uno de sus orgánulos.
La parte realmente interesante es la síntesis de la membrana y del genoma completo. Para crear vida bioquímica aún es necesario sintetizar los restantes orgánulos y lograr que funcionen coordinadamente, algo que al parecer se produjo en la Naturaleza por evolución a lo largo de varios millones de años. Pero no cabe duda de que estos avances científicos abren nuevas vías de conocimiento para el avance en la síntesis de la vida.
Podemos imaginarnos las múltiples ventajas de la creación de células beneficiosas, pero también las consecuencias nefastas de las células perjudiciales. Como siempre ocurre, los descubrimientos científicos se pueden utilizar con fines constructivos o destructivos, y en este campo tenemos un claro ejemplo.
Como ocurre con el uso de los organismos transgénicos, las células sintéticas podrían interactuar con las naturales provocando alteraciones en la evolución natural y las consecuencias son imprevisibles.
Los altos mandos religiosos están escandalizados con estos avances ya que consideran que la creación de vida es una competencia exclusiva de su jefe; pero tampoco les falta razón ya que un error de principiante podría tener consecuencias dramáticas para la vida en todo el Planeta. ¿Permitirían los altos mando de Ferrari que un alumno reparara el fórmula 1 de Fernando Alonso? Ciertamente el alumno aprendería mucho, pero …
En fin, incertidumbres las hay; pero no cabe duda de que han sido mayores los beneficios del conocimiento científico que los daños colaterales y esperemos que continúe la racha.

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